Neuralgia posherpética (NPH)

En uno de cada 5 pacientes con herpes zoster los síntomas  pueden persistir por largo tiempo después de que el rash ha cicatrizado. Estos síntomas pueden ser: parálisis facial, dolor de cabeza o dolor persistente en el lugar afectado. Este último, llamado neuralgia posherpética, es la complicación más frecuente e incapacitante del herpes zoster, conduce al insomnio, pérdida de peso y trastornos psicológicos causados por el excesivo dolor. El dolor puede persistir por meses e incluso años, localizado en el sitio donde estuvieron las lesiones.
Se estima que el dolor se produce por el daño que provoca el virus durante su despazamiento  por los nervios sensitivos periféricos.

¿Quiénes pueden padecer NPH?
Una de cada 5 personas que hayan padecido herpes zoster puede sufrir NPH. Los pacientes  con más riesgo son aquellos con su sistema inmune debilitado y los mayores de 70 años.

¿Cuáles son los síntomas de la NPH?
La descripción del dolor y su intensidad difieren según el relato de los pacientes. Para algunos el dolor es leve o moderado, pero para otros es intolerable y no les permite realizar sus actividades cotidianas. Los pacientes describen el dolor como: punzante, penetrante, palpitante, eléctrico, quemante o ardiente. Algunos sufren picazón.
La piel se vuelve extremadamente sensible a los estímulos y no toleran ni siquiera el roce de la ropa o las sábanas. El dolor puede empeorar con los cambios de temperatura.

¿Cómo se puede aliviar la NPH?
Aunque puede ser extremadamente dolorosa, la NPH no amenaza la vida, y existen varios medicamentos que han demostrado proporcionar alivio al dolor. Estos se pueden clasificar en 4 grupos:

  • Antidepresivos tricíclicos: Son a menudo el primer tipo de medicamento indicado.

Los efectos secundarios más comunes son sequedad de boca y ojos, estreñimiento y embotamiento. Las personas que padecen de arritmia cardíaca, o que tienen glaucoma agudo de ángulo cerrado, tienen prohibido el uso de esta medicación.

  • Anticonvulsivantes: Algunos medicamentos que reducen las convulsiones también sirven para tratar la NPH. Los efectos adversos son somnolencia o confusión, mareo, y a veces edema de tobillos.
  • Opiáceos: Los opiáceos son medicamentos potentes que se usan para todo tipo de dolores. Tienen efectos secundarios como somnolencia, lentitud mental y estreñimiento. Los pacientes en tratamiento por NPH no se vuelven adictos por tomar opiáceos, aunque alguien con antecedentes de abuso de drogas podría tener problemas de adicción, por lo que necesita un estricto seguimiento médico.
  • Anestésicos tópicos locales: Las anestésicos aplicados directamente sobre la piel dolorida también son eficaces. La medicación aplicada en forma tópica permanece sobre la piel con escasa o nula absorción, sin causar problemas tales como somnolencia o estreñimiento.

¿Curan la NPH estos tratamientos?
No. Hasta hoy, no existen medicaciones que reparen el nervio dañado, pero sí ayudan al alivio del dolor. Esta mejoría varía  según los pacientes, y mientras que algunos obtienen buenos resultados con una sola medicación, otros necesitan más de una. Siempre es importante la consulta con el especialista. Debe entenderse que no son medicaciones de venta libre; necesitan prescripción médica, indicaciones precisas y seguimiento adecuado.

¿Existen terapias alternativas que puedan aliviar el dolor?
Hay algunas terapias alternativas (acupuntura, ozonoterapia) que se ofrecen para el alivio del dolor. Aunque existen relatos de pacientes que han tenido éxito con estos tratamientos, no hay estudios científicos serios que hayan demostrado beneficios reales.
Las técnicas de relajación que utilizan la respiración o las visualizaciones pueden ayudar a  lograr un alivio.
Es importante aclarar que ninguna de estas terapias ni técnicas reemplaza la consulta y las indicaciones médicas.

 

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